1. Tratamiento del agua: el cloro adecuado
Uno de los errores más comunes es utilizar cloro en pastillas, ya que este formato hasta diseñado para grandes volúmenes de agua, no se disuelve de manera uniforme y puede dañar las superficies y componentes del spa.
El producto recomendado es cloro granulado.
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Dosificación: nunca más de 2 cucharadas soperas por aplicación, entre 1 y 2 veces por semana, según el uso.
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Modo de aplicación: agrega el cloro con los chorros en máxima potencia y deja circular al menos 10 minutos con la tapa destapada.
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Importante: mantener la cubierta abierta evita que los vapores del cloro dañen la tela del cobertor térmico.
2. Control del pH
El equilibrio del agua es clave para que el cloro cumpla su función. Un pH muy alto reduce la efectividad del desinfectante, mientras que un pH muy bajo puede ser agresivo con la piel y los materiales del spa.
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Se recomienda medir el cloro y el pH una vez al mes con un kit de prueba.
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El pH ideal debe ser neutro o ligeramente ácido para garantizar la desinfección y el confort de los bañistas.
3. Limpieza del filtro integrado
El spa cuenta con un sistema de filtración con bandeja portahojas que atrapa impurezas y partículas.
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La limpieza debe hacerse 1 vez al mes.
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Usa una manguera de jardín para enjuagar el filtro y retirar la suciedad.
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Nunca utilices una hidrolavadora, ya que la presión excesiva puede dañar el material filtrante.
4. Uso del cobertor térmico
Cuando el spa no está en uso, es fundamental mantener el cobertor cerrado. Esto no solo ayuda a conservar la temperatura del agua, sino que también mantiene el agua más limpia al evitar la caída de hojas, polvo e insectos.
5. Limpieza de la superficie y el revestimiento
La carcasa del spa está fabricada en acrílico, un material resistente y de fácil limpieza, pero que requiere cuidados específicos:
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Utiliza un limpiador multiuso suave y un paño o esponja no abrasiva.
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Evita cremas, ceras o productos abrasivos que puedan opacar el acabado.
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El mismo procedimiento se aplica para el revestimiento perimetral y para la cuerina del cobertor térmico.
6. Uso del panel de control digital
El spa está equipado con un panel táctil digital, que facilita la gestión del sistema:
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Control de temperatura: ajusta el agua a tu nivel de confort.
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Temporizador: programa horarios de uso y ciclos automáticos.
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Filtración: configura la duración y frecuencia de los ciclos para mantener el agua en perfectas condiciones con un consumo eficiente de energía.
✅ Conclusión
Un spa de exterior bien cuidado no solo garantiza un agua más limpia y segura, sino que también prolonga la vida útil de los componentes y mantiene la experiencia de relajación en su mejor nivel. Con pequeñas rutinas de mantenimiento —como la dosificación adecuada del cloro, el control mensual del pH, la limpieza del filtro y el cuidado de las superficies— tu spa estará siempre listo para regalarte momentos de bienestar.